Por María Nana Sandoval Miyashita
Un
2 de noviembre, el día de muertos, a media noche, los guardias de turno
nocturno de La Salle Oaxaca Secundaria andaban rondando la escuela como de
costumbre; se dieron cuenta que en el gimnasio auditorio se escuchaban ruidos
muy extraños, como si alguien estuviera construyendo algo, al principio lo
ignoraron porque creyendo que no era nada, pero poco a poco se empezaron a
escuchar más ruidos.
Dos
de los guardias fueron mandados por su jefe a revisar que estaba sucediendo
o que era lo que hacía ese escándalo, los
dos guardias se asomaron y vieron a un señor que parecía trabajador, tenía la
cara medio pálida, se veía medio tieso, no tenía gestos, traía puesto una ropa
sucia y parecía como de unos 30 años, los guardias se extrañaron de que hubiera
alguien ahí, y le preguntaron qué estaba
haciendo en la escuela a esas horas si todos los trabajadores se habían ido
desde la tarde, el señor no respondió y se dio la vuelta, poco a poco se fue
desvaneciendo y flotando en el aire; los dos guardias muy asustados salieron
corriendo de ahí.
Llegaron
con su jefe y él se dio cuenta que estaban muy alterado porque se les veía en
sus caras, les preguntó lo qué había sucedido pero al principio no quisieron
decirle, se tardaron mucho en contarle lo que había sucedido; al principio se
burló de ellos pero después se acordó de lo que había pasado en el auditorio
durante la construcción, un albañil estaba en lo alto y al no sujetarse bien se
cayó y murió rápidamente, pero nadie se había enterado de eso porque la escuela
no quiso dar a conocer esa muerte.
Los
guardias después de lo que pasó ya nunca
más se atrevieron a acercarse al gimnasio auditorio por las noches y cada dos
de noviembre es contada esa historia a los alumnos de La Salle para asustarlos.
Ahora dicen que pena el
espíritu del albañil por las noches.
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