Por Diana Marlene Amor Figueroa
Hace muchos milenos, cuando la humanidad aún era
joven, nació en un pequeño pueblo lejano una linda niña llamada Crystel.
La pasión de Crystel siempre fue el baile, pero
ninguno de los bailes que existían la satisfacía, así que todas las noches le
rogaba a la Luna que le enseñara una danza en donde pudiera reflejar toda su
delicadeza y perseverancia.
Fue así como un día, no muy soleado, la Luna
decidió bajar a la Tierra con la figura de una hermosa mujer, para conceder el
deseo de Crystel.
La Luna enseñó el baile de los dioses, el
Ballet. No es algo sencillo, así que Crystel se tuvo que esforzar todo el
tiempo por superar las limitaciones que su cuerpo le imponía, varias veces
pensó en abandonar sus lecciones, pero su mamá siempre estuvo ahí para apoyarla
y sostenerla. Fue de esta manera que se formó la primera bailarina de Ballet,
ella trasmitió sus conocimientos, que se han mantenido por generaciones, y que
solo las personas con determinación y disciplina pueden dominar.
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