Por Laura Crystel Carreño Olivera
Este
era un periquito muy parlanchín que vivía en el bosque, antes vivía en la
ciudad pero aún es un misterio la verdadera identidad de su dueño pues cada vez
que cuenta sobre su vida en la cuidad, cambiaba la historia. En ocasiones dice
que vivía con un rey, otras que vivía con un aventurero que exploraba selvas y
lugares extravagantes, y en alguna ocasión mencionó algo acerca de un mago muy
famoso; por esta razón nadie le creía nada de lo que decía.
Cierto
día el perico iba volando hacia la casa de la señorita abeja y descubrió una
colilla de cigarro encendida, así que decidió decirle al señor búho, pero este
no le creyó y se encargó de decirle a todos los animales del bosque que no le
creyeran. Como todos confiaban en la palabra del señor búho nadie le hizo caso
al periquito.
Muy triste
porque nadie le creyó, fue con la señorita abeja y le contó todo lo que pasó. La
abejita decidió emprender el vuelo hacia donde estaba la colilla de cigarro; al
llegar descubrió que era cierto y las llamas comenzaban a crecer y crecer así
que llamó a las demás abejas para que
avisaran a todos los animales.
Al
poco rato, llegaron todos los animales decididos a apagar el fuego y después de
mucho trabajo lograron apagarlo.
El
señor búho se disculpó con el periquito y le dijo que siempre hay que ser sincero
porque si no lo es así nadie te creerá aún cuando dices la verdad.
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