Por María Nana Sandoval Miyashita
Había
una vez un conejito que era muy travieso y le encantaba molestar a otros animales. A las ardillas les escondía
sus nueces y ellas se volvían locas. A los gansos les arrancaba las plumas, a
un pobre ratón le pisaba su colita, a las hormigas las perseguía tratando de
pisarlas, a un pobre gatito le quitaba
su juguete, y también arremedaba a las aves con su canto. Siempre había una
mariposa que veía lo que hacía el conejito y un día le dijo: No hagas enfadar a
los demás. Pero el conejo no le hizo caso y siguió haciendo maldades.
Un
día estaba un pajarito aprendiendo a volar y el conejito al verlo, se le
ocurrió ayudarlo empujándolo desde su nido. El águila creyendo que el conejo estaba
molestando al pajarito , tomó al conejo llevándoselo lejos para devorarlo.
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