Por Javier Sosa Aragón
Era una vez una niña muy atenta
Caminaba muy tranquila por los pasillos de la escuela
Sin advertencia y sin ni siquiera saber
Lo que el destino le iba a proponer
Era el primer día de clases y no pudo dormir
La noche antes no lo vino venir
Que una equivocación muy grave iba a cometer
“En ese salón voy yo” debió suponer
Pero no… ella no iba ahí, su ignorancia un sutil
Y al fin… de la clase en los 5 minutos salió
Descubrió… una grave equivocación
Pues ese
no era su salón
Por favor, digan dónde voy
No sé ni dónde estoy
Dice que iba una amiga junto a ella
La perdió de vista y no logro volver a verla
Tocaron el timbre y entro a clase
Una hora sentada y la curiosidad la hizo salir
Pero no… ella no iba ahí, su ignorancia un sutil
Y al fin… de la clase en los 5 minutos salió
Descubrió… una grave equivocación
Pues ese
no era su salón
Por favor, digan dónde voy
No sé ni dónde estoy
Por favor, díganme dónde voy
No sé ni dónde estoy
Por favor solo quiero llegar
A mi salón de primer semestre.
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