jueves, 14 de noviembre de 2013

El gato Scot y la perra Pulga



Por Javier Sosa Aragón

Había una vez un gato llamado Scot, que vivía con una hermosa familia en el sur de Nueva York. Un buen día sus dueños adoptaron a una perrita y la llamaron Pulga. Scot se enojó con la nueva perrita porque ella era ahora la consentida y entonces Scot le dijo:
-Esta es mi familia, búscate otra que te quiera, porque ellos me quieren a mí.
 – Mi intención no es molestarte, solo quiero tener una familia porque siempre he vivido solita y allá afuera hace mucho frío- Pulga respondió.
-¡No!- Gritó Scot. –Debes de irte de aquí, porque yo soy la única mascota y no debe de haber otra.
Pulga muy triste, abandonó la casa por la noche.  Al siguiente día, las niñas estaban muy tristes porque Pulga se había ido. Los papás de las niñas se dedicaron todo el día en buscar a la perrita y se les olvidó darle de comer a Scot.
Entonces el gato pensó:
-Debo de buscar a Pulga para que me den de comer otra vez-
Durante la noche, Scot buscó y buscó a Pulga, finalmente la encontró y la convenció de que regresara. Al otro día las niñas estaban muy contentas de que Pulga había regresado y les dieron de comer a los dos; Scot y Pulga fueron felices y muy buenos amigos.

Moraleja: No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan a ti (dejarte sin comida).

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