Por Edgar Adrián Sánchez García
Había una vez un perrito
llamado Bruno, él era la nueva mascota de sus dueños. Antes de que él llegara,
habían comprado a otro perrito que se llamaba Kun, por lo tanto Bruno era el
más pequeño de los perros y al que más consentían.
Kun se sentía celoso de
que le dieran más atención a Bruno que a él y un día le dijo:
-Oye Brunito, ¿Qué te
parece si nos escapamos de la casa?
A lo que Bruno siendo un
perrito pequeño respondió:
-¡Sí!
Kun planeó todo perfecto
y cuando el día llegó los dos salieron corriendo, pero para esto Kun ya había
salido antes y Bruno no. Al llegar a la orilla de un puente, Kun intentó
empujar a Bruno pero se quitó y el que cayó fue Kun. En cuanto estaba en el
agua ahogándose, Bruno corrió por ayuda para rescatarlo y cuando por fin
lograron sacarlo, Kun le agradeció a Bruno por haberle salvado la vida y le
pidió perdón por haberlo intentado ahogar.
Desde entonces Bruno y
Kun son guardianes de la casa de sus dueños y viven muy felices.
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