jueves, 14 de noviembre de 2013

Una Aventura de Ensueño



 Por Laura Crystel Carreño Olivera

Cierto día, la pequeña Marlene se encontraba en su escuela, era la hora de salida pero aún no iban por ella, al parecer su padre la había olvidado; así que decidió ir a explorar puesto que en horas de clase es imposible, y con amigos no se podía hacer correctamente puesto que eran muy miedosos y poco aventureros.
Caminó y encontró un lugar de ensueño, había muchos árboles tan altos que casi tocan las nubes, pájaros que cantaban hermosamente, conejos rellenitos, ardillas platicadoras y demás animales que es muy común encontrar en los cuentos.  Pronto se encontró en un lugar muy extraño, era una especie de laberinto, pero con espejos lo cual hacía más difícil la huida; a lo lejos se veía un ave multicolor muy llamativo, pero cada vez que ella se acercaba el ave parecía alejarse más. Finalmente llegó hasta el ave, un extraño ser de ropa verde con sombrero de cascabel y muy pequeñito, se acercó a ella y le dijo:
-¿Te ha gustado el ave? Puedo llevarte a un hermoso lugar en donde hay muchos más- dijo el extraño ser con un tono de suspicaz.
-¿Quién eres tú? ¿Por qué vistes así?- preguntó Marlene algo temerosa.
-Soy quien viene a protegerte y cuidar de ti- respondió aquel ser, le hizo señas para que lo siguiera y prosiguió- sígueme, vamos a jugar.
Pasaron horas y horas, el duende mostraba señales de cansancio, pero Marlene insistía en seguir jugando; de repente todo se esfumó, la voz preocupante de su padre la despertó, la luz del sol se había marchado. El padre de Marlene había olvidado por completo que era el encargado de ir por ella y lo recordó cuando había llegado a casa y no vio a la niña. 

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