Por María Nana Sandoval Miyashita
Había una vez un campo lleno de flores donde
siempre iba una familia de abejitas, tenían un hijito muy pequeño que apenas
cursaba el segundo año de preescolar.
Un día la familia abejita salió a pasear. Al
pequeñito le encantaba ir a jugar a donde estaban las flores azules y siempre
dejaba a un lado a su familia. Lo bueno era de que la mamá al darse cuenta lo
iba a buscar.
Pero esta vez fue diferente, la mamá al verlo
volar hacia las flores azules, ya no lo siguió y dejó que se fuera. Al darse
cuenta la abejita que nadie lo había acompañado, se puso a llorar hasta que
después de un rato llegaron por él para regresar al panal.
Nadie
sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
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