jueves, 14 de noviembre de 2013

La Pelota



 Por Diana Marlene Amor Figueroa

Hace algunos años cerca de Río Atoyac vivían en una humilde casa una mamá y su único hijo, eran muy felices y vivían con armonía, el niño siempre era bueno y obedecía a la mamá, hasta que un día de finales del mes de Julio pidió permiso para salir a jugar con su pelota nueva, la mamá le dio permiso, pero le dijo:
-No te alejes mucho de la casa y, por favor, mantente alejado del río porque te puedes caer y hacer mucho daño.
El  niño dijo que sí y salió muy emocionado, jugó y jugó mucho rato, y cada vez se alejaba más de la casa y se acercaba más al río.
En un descuido la pelota cayó al río y el niño, temiendo por su preciosa pelota y pensando que la podía rescatar, trató de bajar para alcanzarla.
Más tarde las autoridades llegaron a la casa de la mamá para informarle que su hijo había muerto en el río, tratando de alcanzar algo. La mamá estaba inconsolable y después de eso nunca se supo qué fue de ella.
Algunas personas dicen que si eres muy  atento puedes observar, a finales de julio de cada año, a un niño que juega alegremente con una pelota cerca del río y a su mamá vigilándolo, después de un rato el niño desaparece, la mamá le grita regañándolo y se pierde en el llanto, lo último que se ve es cómo la mamá se lanza al río buscando a su único hijo, muerto.

 

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